Una de las tantas teorías de la comunicación posee un axioma que sostiene que es imposible no comunicar, siempre de una u otra manera hay comunicación. Los vínculos familiares, entre padres e hijos pueden estar quebrados o distanciados sin embargo existe entre ellos comunicación, se reciben y se envían mensajes todo el tiempo. El vínculo es un puente y todo puente puede ser transitado en una u otra dirección. Es posible entonces reconstruir o reparar aquellos vínculos que tal vez no se hayan instalado nunca en la estructura familiar. Dialogar es un principio básico del compartir y de cualquier vínculo. El vínculo es el sosten de la comunicación y esta es sosten de la posibilidad de aprendizaje.De manera que los posibles caminos para recomponer límites, responsabilidad, respeto y amor están al alcance de cualquier padre que tenga la voluntad, la iniciativa y la humildad de reconocer sus propios errores y acercarse a sus hijos aunque estos tal vez resistan al comienzo la propuesta.Es interesante reflexionar sobre la función del que contiene, es decir el recipiente. Los padres deben ser recipientes durante gran parte de la vida de sus hijos: deben cuidar, proteger, alimentar, educar y por sobre todo, deben amar a sus hijos.Ese es el secreto si es que hay secretos. No hay decalogos del buen padre que nos indique por cual camino hay que transitar para ejercer la paternidad o la maternidad en forma correcta. Hay que transitar la experiencia de ser padre para saber acerca de la esencia de la paternidad. Lo llamativo es que como padres que alguna vez fuímos hijos, lo hemos olvidado y no podemos ver en nuestros hijos, los hijos que nosotros fuímos.
martes, abril 22, 2008
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