jueves, marzo 11, 2010

La familia y las conductas adictivas

Tradicionalmente se ha abordado el tema de las adicciones desde el eje toxicomanía o drogadependencia, quizás tomando el modelo de Alcohólicos Anónimos, surgido alrededor del año 1930. De manera que los tratamientos de rehabilitación y recuperación se basaron fundamentalmente en todo el programa establecido por AA.

Si bien está probado que las técnicas implementadas han dado resultado y han logrado éxitos en la recuperación de personas adictas al alcohol, el modelo eje basado en el concepto de sustancias adictivas, deja un espacio bastante grande con respecto a otro tipo de circunstancias que también siguen los mismos pasos y dificultades de una persona con problemas de ingesta de alcohol, como por ejemplo las personas que tiene dificultades con el juego y más recientemente la actitud frente a los video juegos e Internet.

Esta circunstancia habla claramente que no existe una adicción a ciertas sustancias solamente, sino que preexiste de fondo una conducta particular en relación a un objeto que puede ir desplazándose de un área a otra estableciendo siempre la misma conducta adictiva con respecto al objeto en cuestión.

Citando a José Bleger en su libro Psicología de la Conducta, encontramos una referencia a una posible definición de conducta: "Etimológicamente la palabra conducta es latina y significa conducida o guiada, es decir, que todas las manifestaciones comprendidas en el término conducta son acciones conducidas o guiadas por algo está fuera de las mismas: por la mente:"[1]

Comenzamos entonces a comprender que el término conducta alude a la manifestación de algo observable, y que está en relación directa con algo que conduce o guía. Esa guía según Bleger, aparece depositada en la mente, y la misma no es visible ni posible de captar sino es a través de sus manifestaciones, es decir de lo que una persona produce, entendiendo por producción toda acción o manifestación que exprese un sujeto en determinada situación.

Desde esta postura, es posible entonces entender que la conducta es más que la simple manifestación de algo, sino que alude a la construcción mediante la educación y al aprendizaje de hábitos y costumbres, de determinados tipos de respuestas a situaciones más o menos conocidas.

Siguiendo a Bleger, quien toma a Daniel Lagache, definimos a la conducta como el conjunto de operaciones (fisiológicas, motrices, verbales, mentales) por las cuales un organismo en situación reduce las tensiones que lo motivan y realiza sus posibilidades¨[2] Continuando con esa línea de pensamiento que se refiere al aprendizaje de determinadas conductas, ese "conjunto de operaciones" a las que alude Lagache, es lo suficientemente claro como para inferir que ese conjunto de operaciones han sido tomadas desde algún modelo.

El modelo primario sobre el cual recae el rol o el papel de transferir patrones de conducta es la familia. Es la familia la matriz que da origen a las primeras pautas de conducta y que precisamente por ser la primera, deja huellas lo suficientemente profundas como para no ser olvidadas fácilmente.

También cuando hablamos de Conductas estamos hablando de la posibilidad de aprendizaje, pero también de posibilidad de reaprendizaje, con lo cual queda abierta la posibilidad de recuperación o rehabilitación.

En la construcción de la conducta de una persona entran a jugar infinidad de variables, que operan a nivel simbólico, que dan la posibilidad de responder a las situaciones de nivel existencial a las cuales cualquier individuo se expone por el sencillo hecho de vivir.

No podemos referirnos a una persona recortándolo de su historia personal, de lo vivido, de sus experiencias de aprendizaje, de lo aprendido siguiendo los modelos imperantes tanto en el ámbito familiar como en el escolar.

La familia es la primera institución educativa por donde una persona transita. Esa matriz la llamamos matriz de identidad, ya que da los primeros elementos de identificación y genera como toda matriz, los rudimentos básicos actitudinales frente a la vida.

Por este motivo, cuando trabajamos en el ámbito de las conductas adictivas, la familia pasa a desempeñar un rol de suma importancia, pues es de algún modo el catalizador de los cambios que se van a producir en relación a la conducta del paciente adicto.

[1] Bleger, José. "Psicología de la Conducta", pp., 23, Paidós 1984.
[2] Bleger, José, op.cit., pp. 26

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