Despejar los prejuicios en torno al tema de las conductas adictivas es uno de los factores que deben tenerse en cuenta en el trabajo con el ámbito familiar de la persona adicta.
Por lo general, a través de la experiencia de recibir y escuchar a las familias, hallamos que las mismas portan un saber colmado de ideas prejuiciosas respecto a la conducta adictiva.
Un lugar común es suponer que la conducta adictiva es simplemente un “vicio”, algo así como que está ligado a la voluntad maliciosa de la persona, incluso en un intento de poner el “culpable” fuera, se habla de las “malas juntas”. En otros casos se coloca lo hereditario, lo genético como una posible causa de la conducta adictiva.
Resumiendo, la familia intenta generalmente “poner” el problema fuera del ámbito familiar, como una tentativa de negar su responsabilidad en el asunto o desligarse de la participación en lo que se ha llegado a denominar “coadicción”.
Así como la persona que afronta esta dificultad carece de lo que denominamos “conciencia de enfermedad”, su grupo familiar también afronta a grandes rasgos la misma problemática, y debe asumir el tema de la conducta adictiva como un proceso de enfermar, que no ha surgido espontáneamente de un día para otro, sino que se ha gestado en un lapso de tiempo bastante prolongado.
La conducta adictiva se considera una enfermedad en tanto y en cuanto la persona que la padece, se ve imposibilitada de detenerse o abstenerse en la consumación de un determinado tipo de conducta, en este caso puntual, por ejemplo las adicciones a sustancias psicoactivas.
Esta falta de control y ausencia de límites vuelve a la conducta adictiva un verdadero riesgo para la salud y la vida de la persona que la padece. Por este motivo se sugiere mantenerse alejado de las circunstancias que desencadenan las conductas adictivas. El motivo de esta sugerencia radica en el riesgo que significa la posibilidad de recaída, ya que las mismas pueden inducir al sujeto a un recorrido inmerso nuevamente en el consumo de sustancias tóxicas.
Al considerar la adicción como una enfermedad, también debemos considerar que el tratamiento de rehabilitación no puede entenderse como un castigo o un control, sino como una actitud de cuidado hacia la persona que padece la adicción y además el hecho de que es la familia quien debe realizar los movimientos necesarios para modificar su estructura y estrategia interfamiliar para facilitar la recuperación.
jueves, marzo 11, 2010
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1 comentario:
Me gusta mucho como escribes! Un beso ;)
Estas invitado a visitar mi blog http://maribel-vidaloca.blogspot.com/
y espero que lo disfrutes.
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